Escultura
Felipe Bigarni
La Capilla Real de Granada es seguramente el monumento más significativo del reinado de los Reyes Católicos. Erigida como panteón funerario de los monarcas, su construcción fue ordenada por una disposición testamentaria de la reina Isabel. Con ello pretendía conmemorar el mayor logro de su reinado, la unificación política y religiosa de España tras la conquista del último reducto musulmán que quedaba en la península. Tanto la capilla como el sepulcro tenían que ser magníficos en sus cualidades artísticas y también transmitir unas especiales connotaciones simbólicas. La arquitectura se concluyó en estilo gótico en 1517, bajo las órdenes del maestro Enrique Egas. Ese mismo año, el italiano Domenico Fancelli terminó el sepulcro de los reyes, cuyos cuerpos fueron trasladados a la cripta en 1521. El deseo del emperador Carlos I de magnificar el mausoleo de sus abuelos convirtió a Granada en el foco artístico de mayor intensidad y calidad del arte del Renacimiento en España. Numerosos artistas de renombre como Alonso Berruguete, Jacopo Florentino, Diego de Siloe, Pedro Machuca, Andrés de Solórzano o Sebastián de Almonacid se dieron cita en la antigua capital nazarí para disputarse la contratación de las principales obras de decoración que quedaban por hacer en la Capilla Real. Entre las piezas más importantes que se realizaron entonces destaca sin duda el retablo mayor, atribuido al maestro borgoñón Felipe Bigarny por un documento encontrado en la sección de la Contaduría Mayor del Archivo General de Simancas, en el que figura la siguiente libranza fechada en el año 1519:La Capilla Real de Granada es seguramente el monumento más significativo del reinado de los Reyes Católicos. Erigida como panteón funerario de los monarcas, su construcción fue ordenada por una disposición testamentaria de la reina Isabel. Con ello pretendía conmemorar el mayor logro de su reinado, la unificación política y religiosa de España tras la conquista del último reducto musulmán que quedaba en la península. Tanto la capilla como el sepulcro tenían que ser magníficos en sus cualidades artísticas y también transmitir unas especiales connotaciones simbólicas. La arquitectura se concluyó en estilo gótico en 1517, bajo las órdenes del maestro Enrique Egas. Ese mismo año, el italiano Domenico Fancelli terminó el sepulcro de los reyes, cuyos cuerpos fueron trasladados a la cripta en 1521. El deseo del emperador Carlos I de magnificar el mausoleo de sus abuelos convirtió a Granada en el foco artístico de mayor intensidad y calidad del arte del Renacimiento en España. Numerosos artistas de renombre como Alonso Berruguete, Jacopo Florentino, Diego de Siloe, Pedro Machuca, Andrés de Solórzano o Sebastián de Almonacid se dieron cita en la antigua capital nazarí para disputarse la contratación de las principales obras de decoración que quedaban por hacer en la Capilla Real. Entre las piezas más importantes que se realizaron entonces destaca sin duda el retablo mayor, atribuido al maestro borgoñón Felipe Bigarny por un documento encontrado en la sección de la Contaduría Mayor del Archivo General de Simancas, en el que figura la siguiente libranza fechada en el año 1519:Felipe Bigarni
Un retablo se divide en pisos o cuerpos dispuestos horizontalmente, y calles y entrecalles dispuestas verticalmente. La base de toda la estructura se denomina predela o banco, que puede estar a su vez apoyado en un sotabanco, mientras que el remate, que culmina lo más alto de la composición, se llama ático. El conjunto puede estar perfilado en los extremos laterales por polseras, unos elementos que se destacan en resalte y que pueden ser por ejemplo una columna o una pilastra. En el retablo de la Capilla Real de Granada, la estructura se compone de sotabanco, banco, dos cuerpos con cinco calles y un ático que presenta tres frontispicios de vuelta redonda y está rematado en el centro por frontón triangular con una cruz. El conjunto se articula con gran regularidad por medio de columnas abalaustradas con capiteles corintios, y cornisamentos decorados con elementos clásicos y grutescos dorados sobre fondo blanco. A ambos lados de la estructura se abaten dos piezas perfectamente ensambladas que funcionan como pedestales para las estatuas orantes de los Reyes Católicos. Estas estatuas refuerzan el significado piadoso y funerario de toda la capilla, pero también producen un efecto de gran valor escenográfico.
En cuanto a la iconografía, debe analizarse primero cada una de las escenas para después proceder a una interpretación global del retablo. Los relieves del sotabanco representan acontecimientos históricos de la toma de Granada: la llegada de los ejércitos cristianos al mando de los Reyes Católicos y del Cardenal Mendoza, Boabdil rindiendo las llaves de la ciudad, el bautismo de los hombres moros y el bautismo de las mujeres moras. En la zona central del banco se muestran tres escenas: primero el Bautismo de Cristo, en el medio la Adoración de los Reyes Magos, y a la derecha San Juan Evangelista acompañado del águila que lo identifica. Sobre ellas se dispone el primer cuerpo del retablo, en el que se encuentran las escenas más importantes desde el punto de vista iconográfico, lo que se nota por su situación centralizada y por el tamaño monumental de las figuras. Emparejados en el centro están San Juan Bautista y San Juan Evangelista, los santos patronos de los Reyes Católicos y los titulares de la advocación de la capilla. A los lados, el martirio de cada uno de ellos: a la izquierda la Degollación del Bautista, y a la derecha la cocción en aceite hirviendo del Evangelista. En el segundo cuerpo destaca la Crucifixión de Cristo, que sobresale por encima del cornisamento superior, y que aparece secundada por la Virgen María y San Juan Evangelista, siguiendo una tipología iconográfica que se denomina «calvario». A la izquierda se representa precisamente a Cristo con la Cruz a cuestas, camino del Monte Calvario, y a la derecha la Piedad o Lamentación ante Cristo muerto, quizás la escena más retardataria desde el punto de vista estilístico. En las calles de los extremos están representados, cada uno independiente en una celda, San Pedro, San Pablo, los cuatro evangelistas y los cuatro Padres de la iglesia Católica, que son San Gregorio Magno, San Jerónimo, San Ambrosio y San Agustín. En el ático aparecen las figuras de la Virgen María y del ángel San Gabriel, una a cada extremo, figurando el episodio de la Anunciación. Finalmente, la paloma del Espíritu Santo y la figura de Dios Padre se asoman desde el tímpano superior, representando junto con Jesucristo crucificado el misterio de la Trinidad.
Bartolomé Ordoñez
El sepulcro de don Felipe y doña Juana, es un monumento funerario de estilo renacentista, realizado en 1518 - 1519 por el escultor Bartolomé Ordoñez para el enterramiento de Felipe I el Hermoso y su esposa Juana de Castilla. Se encuentra en la Capilla Real de Granada, al lado del sarcófago de los Reyes Católicos de Domenico Fancelli.
El encargo fue realizado a través del contador mayor de Castilla Antonio de Fonseca, por orden de Carlos I que, con ocasión de la celebración en 1519, del capítulo general de la Orden del Toisón de Oro, en el coro de la catedral de Barcelona, debió de ver allí las obras del escultor y creer que era el indicado para llevar a cabo el mausoleo de sus padres Felipe y Juana, en la Capilla Real de Granada.
Para su traza, Ordóñez se inspiró claramente en el esquema de Fancelli, pero haciendo unos cambios con los que consiguió, según Gómez-Moreno: «una de las más singulares creaciones de su siglo». Se encuentra colocado junto al de los Reyes Católicos y frente el altar realizado por Felipe Vigarny. Se trata de un sepulcro doble, realizado con mármol blanco de Carrara, con las paredes del túmulo con verticalidad en sus costados, sobre el que se encuentra otro piso con el sarcófago exento y por encima de éste las figuras yacentes reales a tamaño un poco menor que el natural.
- Primer piso. En este primer cuerpo, el zócalo se encuentra decorado con imágenes dentro de hornacinas avenaradas y entre columnas, representando las virtudes, en el lado de la reina, la justicia, la prudencia, la paciencia y la templanza y en el lado del rey, la fe, la esperanza, la caridad y la fortaleza. También las alegorías de la filosofía y la aritmética en la parte de la cabecera y la lógica y la gramática en los pies. Los cuatro relieves centrales uno en cada frente, demuestran un oficio de gran maestría en el tallado de mármol; están compuestos dentro de unos medallones y representan escenas religiosas de la Natividad, Epifanía, Oración en el Huerto y el Descendimiento. En las cuatro esquinas, realizó el escultor, unos grifos femeninos muy conseguidos con los símbolos de la orden del Toisón de Oro y la divisa de los Reyes Católicos.
- Segundo piso.
En el borde de este segundo piso, se encuentra en los laterales cuatro imágenes exentas de san Miguel, san Juan Evangelista y destacan por su perfección la de san Andrés y la de san Juan Bautista. Sobre esta repisa del segundo piso se encuentra los sarcófagos completamente ornados con elementos renacentistas.
- Yacentes.
Equilibrio entre forma bella y serenidad alcanza el escultor, en esta escultura de la representación de la reina con un rostro idealizado, las vestiduras son a la moda borgoña con un rico collar sobre su pecho, sostiene con ambas manos el cetro real y tiene la cabeza apoyada sobre dos almohadones de finos bordados.
Felipe aparece como dormido, sosteniendo una espada con las manos y viste armadura y dalmática donde se aprecian blasones de los diferentes reinos hispánicos. Luce sobre su pecho el collar del Toisón de Oro.
Bajo los pies de la pareja real, están vigilantes un león y una leona y un poco más abajo se encuentra el epitafio.
Pietro Torrigiano
San Jerónimo es una escultura en barro cocido realizada por el florentino Pietro Torrigiano por encargo de la comunidad del monasterio de San Jerónimo de Buenavista (Sevilla). Es de estilo renacentista italiano, del primer tercio del siglo XVI. Esta obra se encuentra custodiada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Esta escultura fue realizada en barro cocido policromado, material muy de moda en la ciudad de Sevilla (Dos Hermanas )del siglo XV y XVI. Según cuenta Vasari en la biografía de Torrigiano, el escultor tomó como modelo un viejo criado de los comerciantes florentinos Botti, afincados en Sevilla.
Fue una obra maestra, admirada y muy valorada por los artistas sevillanos de fines del siglo XVI. En ella aprendieron a esculpir anatomía todos los escultores andaluces de generaciones posteriores. Uno de los grandes admiradores, ya en el siglo XVIII, fue el pintor Goya, de quien se cuenta que se detuvo en el monasterio de Buenavista dos veces, con la sola intención de contemplar la escultura. Está documentado que comentó a su amigo Ceán Bermúdez su gran admiración por este San Jerónimo.
La escultura presenta una anatomía perfecta del cuerpo de un anciano, realizada en tamaño mayor del natural. Con una rodilla en tierra, el santo muestra una cruz con su mano izquierda mientras que la derecha cobija una piedra, instrumento que le servía para mortificarse golpeándose con ella. La policromía aporta realismo y una gran calidad. Torrigiano sentó un precedente con esta imagen; el santo fue representado casi siempre de esta forma a partir de esta iconografía.
Domenico Fancelli
El Sepulcro de los Reyes Católicos es un monumento funerario concebido para el enterramiento de los reyes Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, siendo concluido en 1517.
Se encuentra en la Capilla Real de Granada, adosada a la Catedral. Está realizado en mármol de Carrara.
Su autor fue el escultor italiano Domenico Fancelli que trabajaba en España desde 1509, siempre contratado por el conde de Tendilla, Íñigo López de Mendoza y Quiñones.
La Capilla Real de la catedral de Granada fue fundada por los Reyes Católicos en 1504 como panteón de reyes. El deseo de los monarcas fue el de enterrarse allí. Ese mismo año murió la Reina y en 1516 el Rey. Ambos fueron enterrados en el convento de San Francisco de Granada a la espera de que se terminasen las obras. Mientras tanto, en 1514 el III Conde de Tendilla encargó a Domenico Fancelli que se ocupase de labrar un sepulcro doble, con los bultos de los dos yacentes. Fancelli trabajó todo el tiempo en Génova y cuando lo tuvo listo lo llevó a España y remató los detalles en Granada, en el año 1517. En 1521 se terminaron las obras de la capilla donde finalmente pudo colocarse el monumento funerario y enterrarse los cuerpos de los monarcas en la cripta inferior.








