Trabajo
Patrimonio Grupo 4
2º TRIMESTRE
La
Alhambra
La
historia de la Alhambra está
ligada al lugar geográfico donde se encuentra, Granada; sobre una
colina rocosa de difícil acceso, en los márgenes del río Darro,
protegida por las montañas y rodeada de bosque, entre los barrios
más antiguos de la ciudad, la Alhambra se levanta como un castillo
imponente de tonos rojizos en sus murallas que ocultan al exterior la
belleza delicada de su interior.
Concebida
como zona militar al principio, la Alhambra pasa a ser residencia
real y de la corte de Granada, a mediados del s XIII, tras el
establecimiento del reino nazarí y la construcción del primer
palacio, por el rey fundador Mohammed ibn Yusuf ben Nasr, más
conocido por Alhamar.
A
lo largo de los s.XIII, XIV y XV, la fortaleza se convierte en una
ciudadela de altas murallas y torres defensivas, que alberga dos
zonas principales: la zona militar o Alcazaba, cuartel de la guardia
real, y la medina o ciudad palatina, donde se encuentran los célebres
Palacios Nazaríes y los restos de las casas de nobles y plebeyos que
habitaron allí. El
Palacio de Carlos V,
(que se construye después de la toma de la ciudad en 1492 por los
Reyes Católicos), también está en la medina.
El
conjunto monumental cuenta también con un palacio independiente
frente a la Alhambra, rodeado de huertas y jardines, que fue solaz de
los reyes granadinos, el
Generalife.
El
nombre Alhambra tiene sus orígenes en una palabra árabe que
significa "castillo rojo o bermellón", debido quizás al
tono de color de las torres y muros que rodean completamente la
colina de La Sabica, que bajo la luz de las estrellas es de color
plateado, pero bajo la luz del sol adquiere un tono dorado. Aunque
existe una explicación más poética, narrada por los cronistas
musulmanes que hablan de la construcción de la Alhambra "bajo
la luz de las antorchas". Creada originalmente con propósitos
militares, la Alhambra era una alcazaba (fortín), un alcázar
(palacio) y una pequeña medina (ciudad), todo al mismo tiempo. Este
triple carácter nos ayuda a comprender las numerosas características
de éste monumento.
No
existe ninguna referencia de la Alhambra como residencia de reyes
hasta el siglo XIII, aunque la fortificación existe desde el siglo
IX. Los primeros reyes de Granada, los Ziritas, tenían sus castillos
y palacios en las colinas de Albaicín, y nada queda de ellos. Los
monarcas Ziries fueron con toda probabilidad los emires que
construyeron la Alhambra, comenzando en 1238.
El
fundador de la dinastía, Muhammed Al-Ahmar, comenzó con la
restauración del antiguo fortín. Su trabajo fue completado por su
hijo Muhammed II, cuyos sucesores inmediatos continuaron con las
reparaciones. La construcción de los palacios (llamado Casa Real
Vieja) data del siglo XIV, y es la obra de dos grandes reyes: Yusuf I
y Muhammed V. Al primero se le adjudica, entre otros, el Cuarto de
Comares, la Puerta de la Justicia, los Baños y algunas torres. Su
hijo, Muhammed V, completó el embellecimiento de los palacios con la
Sala de los Leones, además de otros cuartos y fortificaciones.
La
Alhambra se convirtió en una corte cristiana en 1492 cuando los
Reyes Católicos conquistaron Granada. Más tarde, se construyeron
varias estructuras para albergar a ciudadanos prominentes, cuarteles
militares, una Iglesia y un Monasterio Franciscano.
El
origen de este fantástico palacio
Nazarí, una de las
mayores obras maestras del arte árabe en todo el mundo, se remonta a
una sencilla fortaleza erigida en el siglo IX y llamada 'AlHamra',
"la Roja", por el color de la tierra que se había empleado
en su construcción.
Las
obras para transformarla en el palacio que hoy se alza sobre esta
colina se emprendieron al instaurarse la dinastía Nazarí en
Granada.
Concretamente,
fue Muhammad Ibn al-Ahmar, o Muhammad I, quien trasladó su
residencia del Albaycín a la colina vecina en 1237.
En un momento de cierta paz con los reinos cristianos, su nieto Muhammad III (1302-1308) levantó la Gran Mezquita de la Alhambra. Depuesto éste y asesinado, se produjeron una serie de luchas internas.
Durante el reinado de Yusuf I (1333-1354) se continúa la obra con la construcción del Palacio de Comares.
En un momento de cierta paz con los reinos cristianos, su nieto Muhammad III (1302-1308) levantó la Gran Mezquita de la Alhambra. Depuesto éste y asesinado, se produjeron una serie de luchas internas.
Durante el reinado de Yusuf I (1333-1354) se continúa la obra con la construcción del Palacio de Comares.
Su
hijo Muhammad V (1354-1359) manda diseñar el Patio de los Leones y
los aposentos adyacentes, con lo que se considera que se puso fin a
las construcciones de estilo puramente árabe en la Alhambra.
El 2 de enero de 1492 Boabdil entrega la Alhambra y su reino a los Reyes Católicos, acto con el que terminan también ocho siglos de dominio árabe en la Península Ibérica.

Introducción Histórica
La
Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa'lat
al-Hamra'», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de
al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la
ciudad, frente a los barrios del Albaicín
y
de la Alcazaba.
Su posición estratégica, desde la que se domina toda la ciudad y la vega granadina, hace pensar que existían construcciones anteriores a la llegada de los musulmanes. Su conjunto, completamente amurallado, posee una forma irregular limitado al norte por el valle del Darro, al sur por el de la al-Sabika, y al este por la Cuesta del Rey Chico, que a su vez la separan del Albaicín y del Generalife, situado en el cerro del Sol.
Se tiene constancia por primera vez de ella en el siglo IX, cuando en 889 Sawwar ben Hamdun tuvo que refugiarse en la Alcazaba y repararla debido a las luchas civiles que azotaban por entonces al Califato cordobés, al que pertenecía Granada. Posteriormente, este recinto empezó a ensancharse y a poblarse, aunque no hasta lo que sería con posterioridad, ya que los primeros monarcas ziríes fijaron su residencia en lo que posteriormente sería el Albaicín.
A pesar de la incorporación del castillo de la Alhambra al recinto amurallado de la ciudad en el siglo XI, lo que la convirtió en una fortaleza militar desde la que se dominaba toda la ciudad, no sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor.
Primero se reforzó la parte antigua de la Alcazaba, y se construyó la Torre de la Vela y del Homenaje, se subío agua del río Darro, se edificaron almacenes, depósitos y comenzó la construcción del palacio y del recinto amurallado que continuaron Mohamed II (1273-1302) y Mohamed III (1302-1309), al que también se le atribuyen un baño público y la Mezquita sobre la que se construyó la actual iglesia de Santa María.
A Yusuf I (1333-1353) y Mohamed V (1353-1391) les debemos la inmensa mayoría de las construcciones de la Alhambra que han llegado a nuestra época. Desde la reforma de la Alcazaba y los palacios, pasando por la ampliación del recinto amurallado, la Puerta de la Justicia, la ampliación y decoración de las torres, construcción de los Baños y el Cuarto de Comares, la Sala de la Barca, hasta el Patio de los Leones y sus dependencias anexas. De los reyes nazaríes posteriores no se conserva prácticamente nada.
De la época de los Reyes Católicos hasta nuestros días podemos destacar la demolición de parte del conjunto arquitectónico por parte de Carlos V para construir el palacio que lleva su nombre, la construcción de las habitaciones del emperador y el Peinador de la Reina y el abandono de la conservación de la Alhambra a partir del siglo XVIII. Durante la dominación francesa fue volada parte de la fortaleza y hasta el siglo XIX no comenzó su reparación, restauración y conservación que se mantiene hasta la actualidad.
Su posición estratégica, desde la que se domina toda la ciudad y la vega granadina, hace pensar que existían construcciones anteriores a la llegada de los musulmanes. Su conjunto, completamente amurallado, posee una forma irregular limitado al norte por el valle del Darro, al sur por el de la al-Sabika, y al este por la Cuesta del Rey Chico, que a su vez la separan del Albaicín y del Generalife, situado en el cerro del Sol.
Se tiene constancia por primera vez de ella en el siglo IX, cuando en 889 Sawwar ben Hamdun tuvo que refugiarse en la Alcazaba y repararla debido a las luchas civiles que azotaban por entonces al Califato cordobés, al que pertenecía Granada. Posteriormente, este recinto empezó a ensancharse y a poblarse, aunque no hasta lo que sería con posterioridad, ya que los primeros monarcas ziríes fijaron su residencia en lo que posteriormente sería el Albaicín.
A pesar de la incorporación del castillo de la Alhambra al recinto amurallado de la ciudad en el siglo XI, lo que la convirtió en una fortaleza militar desde la que se dominaba toda la ciudad, no sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor.
Primero se reforzó la parte antigua de la Alcazaba, y se construyó la Torre de la Vela y del Homenaje, se subío agua del río Darro, se edificaron almacenes, depósitos y comenzó la construcción del palacio y del recinto amurallado que continuaron Mohamed II (1273-1302) y Mohamed III (1302-1309), al que también se le atribuyen un baño público y la Mezquita sobre la que se construyó la actual iglesia de Santa María.
A Yusuf I (1333-1353) y Mohamed V (1353-1391) les debemos la inmensa mayoría de las construcciones de la Alhambra que han llegado a nuestra época. Desde la reforma de la Alcazaba y los palacios, pasando por la ampliación del recinto amurallado, la Puerta de la Justicia, la ampliación y decoración de las torres, construcción de los Baños y el Cuarto de Comares, la Sala de la Barca, hasta el Patio de los Leones y sus dependencias anexas. De los reyes nazaríes posteriores no se conserva prácticamente nada.
De la época de los Reyes Católicos hasta nuestros días podemos destacar la demolición de parte del conjunto arquitectónico por parte de Carlos V para construir el palacio que lleva su nombre, la construcción de las habitaciones del emperador y el Peinador de la Reina y el abandono de la conservación de la Alhambra a partir del siglo XVIII. Durante la dominación francesa fue volada parte de la fortaleza y hasta el siglo XIX no comenzó su reparación, restauración y conservación que se mantiene hasta la actualidad.

Introducción
Artística
La
arquitectura nazarí constituye el final de una época de esplendor
que comenzó en la Córdoba de los Omeyas en el siglo VIII. Esta
arquitectura no se vería muy influenciada por los arquitectos que
desarrollaron la mezquita cordobesa, muy anterior a la Alhambra,
aunque sí presenta algunos de los elementos típicos de la
arquitectura andalusí, como el arco de herradura con alfiz (marco
amplio cuadrado en el que se envuelve al arco), las albanegas (enjuta
de arco de forma triangular), además de elementos propios como el
capitel de las columnas de la Alhambra.
La
mayor preocupación de los arquitectos de la Alhambra era cubrir
decorativamente cada espacio, por pequeño que fuese. Cualquier
elemento decorativo resultaba escaso. La mayoría de los arcos
interiores son falsos, no sustentan ninguna estructura, simplemente
decoran, las paredes están recubiertas de cerámica o yeserías,
hemosísimas y muy ricas, las cubiertas presentan armazones de madera
labrados de manera exquisita, etc.
A
pesar de tener prohibido el arte musulmán la representación de
figuras, los temas de decoración en la Alhambra son muy variados. Se
utiliza la clásica decoración caligráfica, en concreto escritura
cursiva y cúfica, en la que se pueden leer, además de las palabras
de Zawi ben Zirí (fundador de la dinastía nazarí): «sólo Dios es
vencedor», poemas de
distintos poetas de la corte.
El
elemento decorativo más utilizado por los arquitectos granadinos
será el ataurique, o decoración vegetal, y, en menor medida, la
lacería y las redes de rombos.
En
la Alhambra se emplea un tipo de columna propio que no aparece en
ninguna otra construcción. Es una columna de fuste cilíndrico muy
fino, con una base que presenta una gran moldura cóncava, y adornada
por anillos en su parte superior. El capitel, dividido en dos
cuerpos, presenta en el primero, en forma de cilindro, una decoración
muy sencilla y sobre él un prisma con los ángulos de la base
redondeados, decorado de ataurique.
Uno
de los elementos decorativos más impresionantes utilizados en la
Alhambra es la bóveda de mocárabe, que está compuesta por
celdillas o alvéolos superpuestos, destacando por su utilización la
Sala
de los Abencerrajes
y
la Sala de las dos hermanas. Palacio de Generalife.

El
Generalife, Yannat al-Arif o «jardín del arquitecto»
debió
ser la finca más destacada de las que se extendían por los aledaños
de la Alhambra. Trono de la Alhambra la llama Ibn Zamrak, el gran
poeta en la Granada de Mohamed V. La primera referencia sobre ella
aparece en la Ihata de Ibn al-Jatib, el cual la incluye entre las
diecisiete huertas pertenecientes al Patrimonio Real, destacando de
ella la frondosidad de sus árboles, que no dejaban penetrar los
rayos del sol, y el encanto y frescor de sus aguas y aire fresco.
Tuvo
el Generalife en la Edad Media de Al-Andalus al menos dos puertas
exteriores. Una, en la Cuesta de los Chinos, que enlazaba con la
fortaleza de la Alhambra. La otra puerta exterior estuvo situada en
el lugar conocido modernamente como la Mimbre. Esta entrada ha
sufrido numerosas transformaciones, la principal de ellas la creación
de un amplio Paseo de Cipreses, reformado en 1862 para la visita de
la reina Isabel II.
Se
pasa al Patio del Ciprés de la Sultana, escenario de imaginarias
leyendas amorosas, que tienen un carácter muy diferente al
hispanomusulmán. Una fuente, rodeada por una alberca en forma de
«U», provista de surtidores, de época barroca, centra el Patio al
que abre una galería a modo de cenador con planta superior,
construida entre 1584 y 1586.

Jardines de la Alhambra
El
jardín árabe manifiesta el anhelo por el Paraíso mahometano. La
vida del musulmán está ligada a la idea que tiene del paraíso,
imaginado como un jardín, un lugar de delicias y placeres donde
podrá alcanzar la completa satisfacción de sus anhelos.
simbolizan
la culminación de una larga tradición de jardines y haciendas
ajardinadas que comenzó en Córdoba a mediados del siglo VIII. Dado
que la economía del mundo islámico medieval se basaba casi por
entero en la agricultura, los cambios agrícolas tuvieron una
profunda repercusión en al-Andalus. Todo esto se tradujo en una
nueva habitabilidad del paisaje, con ramificaciones en el diseño de
jardines
El
Patio de los Arrayanes o Patio de Comares.
Levantado
en parte sobre edificaciones anteriores, se llevó a cabo bajo el
sultanato de Yusuf I (1333-1354) y El Patio de los Leones, mandado
construir por Muhammad V en el siglo XIV, recibe su nombre de la
célebre fuente con pila de mármol, sostenida por doce leones.

El
Patio de Lindaraja
clausurado
por la construcción de las habitaciones en que se estableció la
residencia del Emperador Carlos V, y que posteriormente habían de
ser habitadas por Washington Irving y el Jardín de Daraxa remozado
en el siglo XVI, es el que mejor responde a la idea de jardín
cerrado como lugar de encantos y delicias. Tiene el marcado y sobrio
estilo de los patios toledanos, con su galería tan castellana, de
postes y zapatas.

El
estanque del Partal refleja en sus quietas aguas dos leones de
mármol. Este estanque con su jardín presenta un bello pabellón
cuya fachada se refleja en el estanque. Es una arquitectura
totalmente abierta, donde sobresalen las techumbres de madera y los
azulejos de la estancia interior.
La
gran mayoría de la población seguro que respondería a esta
cuestión indicando la Alhambra, la Mezquita o quizás la Giralda.
Solo ya este hecho serviría para darnos cuenta del gran aporte
patrimonial que ha supuesto para nuestra comunidad la presencia
durante casi ocho siglos de la civilización musulmana. Pero hay
bastante más que grandes monumentos dentro del patrimonio cultural
islámico andaluz. El urbanismo de nuestras ciudades, la lengua que
hablamos, nuestra forma de vida, cómo nos divertimos o lo que
comemos está todo influenciado, en mayor o menor medida, por la
herencia cultural que nos dejaron los musulmanes. Todo esto es lo que
vamos a ver en este primer apartado del tema.
El
principio y final de la presencia islámica en la Península Ibérica
está en Andalucía. Los musulmanes entran por Tarifa en el 711 y son
definitivamente derrotados en Granada en 1492. Queremos hacer un
recorrido por el patrimonio cultural que esta cultura ha dejado en
nuestra comunidad pero, para facilitar su comprensión, quizás sea
imprescindible antes realizar un rápido repaso a las etapas en las
que se divide la historia de al-Andalus.
-
1. Conquista y dependencia del Califato de Damasco.711-756. Tarik cruzó el estrecho con unos 7.000 hombres y, para cuando los visigodos quisieron reaccionar, el ejército invasor había ya incorporado a 5.000 bereberes más, venciendo fácilmente a los cristianos en la batalla de Guadalete.El califa de la familia Omeya, que residía en Damasco, era la máxima autoridad política y religiosa del Imperio islámico. Al-Andalus era una provincia de dicho imperio al mando de un gobernador político y militar nombrado por el califa.
-
2. Emirato y Califato de Córdoba. 756-1031. La dinastía Omeya es destronada y se hace con el poder la familia Abbasí, pasando la capital del imperio a Bagdad. Hasta al-Andalus llega el único superviviente de la familia Omeya, Abderramán, que consigue ser reconocido como gobernante del territorio y romper la dependencia política de Al-Andalus con el califato. La capital se sitúa en Córdoba, ciudad que llegará a ser la más importante de Europa durante el siglo X, hecho que os ayudará a entender la riqueza del patrimonio hispanomusulmán de la urbe cordobesa. Los nuevos gobernantes musulmanes aceptaron la arquitectura que se encontraron, incorporando elementos visigóticos como los arcos de herradura o las columnas con capiteles corintios a los caracteres propios del arte omeya. Las Mezquitas y palacios fueron los máximos exponentes del arte cordobés.
-
3. Reinos de taifas y vinculación con imperios norteafricanos. 1031-1236. El califato se disgrega y al-Andalus se divide en distintos reinos musulmanes enfrentados entre sí. En dos momentos la unidad se restaura bajo el dominio de imperios norteafricanos que reunifican Al-Andalus, primero el creado por la tribu de los almoravides y después el de los almohades. Sevilla será el gran centro constructivo de este periodo, sobre todo en época almohade.
-
4. Reino nazarí de Granada. 1237-1492. Derrotados los almohades por los reyes cristianos, todo el territorio de Al-Andalus cae bajo su control, a excepción del reino de Granada, que resistirá aún dos siglos manteniendo la existencia de Al-Andalus en la península. El Reino Nazarí de Granada fue el más rico y poderoso de los Terceros Reinos de Taifas y en él aparecerán algunas de las obras más importantes de todo el arte islámico.
1.1.
Lugares y monumentos históricos
Aunque la arquitectura andalusí aportó los elementos más típicos del mundo islámico: arcos, cubiertas y abundante ornamentación basada enmotivos geométricos, vegetales y epigráficos, también incorpora elementos hispanovisigodos, sobre todo en la primera época, con adopción del arco de herradura o la utilización de capiteles y columnas visigodas en sus construcciones.
Es
el edificio destinado a lugar de oración y reunión de la
comunidad islámica. Etimológicamente, mezquita significa temploy
originariamente su estructura estaba basada en la casa en la que
vivía Mahoma en Medina. A la mezquita mayor de una población, en
la que se reúnen los fieles para la oración del viernes al
mediodía, se le llama mezquita aljama.
Sin
duda alguna el monumento conservado de este tipo más emblemático
es la Mezquita
Mayor de Córdoba,
levantada por Abderramán
I sobre
la antigua basílica cristiana de San Vicente entre el 786 y el 788
y ampliada varias veces por sus sucesores para poder acoger a la
cada vez más numerosa población cordobesa. En su día fue la
segunda mezquita más grande del mundo detrás de la de La Meca y,
tras la Reconquista de la ciudad pasaría a convertirse en la
catedral de la diócesis cordobesa, función que continúa
ejerciendo hoy día. Está declarada Bien de Interés Cultural y
Patrimonio Cultural de la Humanidad (como parte del centro
histórico de Córdoba) y recibe cada año más de un millón y
medio de visitas.
También
de época califal, destaca la
Mezquita de Almonaster La Real
en Huelva. la cual fue construida entre los siglos IX y X en el
interior del Castillo del municipio, sobre los restos de una
basílica visigoda Tras la Reconquista cristiana, fue convertida
enermita, albergando desde entonces culto católico.Se trata de un
conjunto histórico y artístico de un valor excepcional, por ser
la única mezquita andalusí que se ha conservado casi intacta en
España en una zona rural. Cuenta con elementos romanos, musulmanes
y cristianos. Protegida desde 1931, primero como Monumento Nacional
y luego como BIC, en la actualidad compagina la función religiosa
con la de centro cultural.
Ya
en época almohade, la Mezquita de Cuatrovitas (hoy día Ermita de
Nuestra Señora de Cuatrovitas), en el municipio sevillano de
Bollullos de la Mitación, es otro bonito ejemplo de patrimonio
andalusí en nuestra comunidad, ya que también aún conserva la
estructura y casi todos los elementos con los que fue construida.
También
de esta época, se conservan algunas partes de la Gran
Mezquita de Sevilla (siglo
XII), las que fueron respetadas al construirse encima de ella la
Catedral gótica de Sevilla. Estas son su enorme alminar, la
archiconocida Giralda, que aún goza de buena parte de su
decoración exterior primitiva (paños de sebka) y el Patio de los
Naranjos. En este sentido, por toda Andalucía nos podemos
encontrar con una gran cantidad de mezquitas de las que solo se
conservan algunas partes o fragmentos de su época islámica, ya
que casi todas fueron enormemente reformadas al ser transformadas
en iglesias. Estos son los casos de la antigua Mezquita
Mayor de Almería (hoy
Iglesia de San Juan Evangelista), de la que solo se conservan
restos de la qibla (muro orientado a la Meca) y el nicho del mihrab
(habitáculo donde suele situarse el Corán) o de la antigua
Mezquita
de Niebla(Iglesia
de Santa María de la Granada).
-
Arquitectura civil.
Uno
de los más grandes espacios arquitectónicos andalusies lo
constituye el complejo residencial de Medina
Azahara (ciudad
brillante), el cual ordenó construir Abderramán
III en
las cercanías de Córdoba durante el siglo X. Fue en un recinto
amurallado que estaba dividido en tres zonas, la más alta para la
residencia califal, la del medio para edificios administrativos y
la más baja destinada a viviendas, mezquita, mercados, baños,
etc. Sin embargo, la ciudad fue totalmente destruida por los
almohades, quienes la consideraban excesivamente fastuosa para su
concepción del Islam, por lo que poco se conserva de ella. Desde
2015 está inscrita en la Lista Indicativa de España para ser
considerada Bien Patrimonio de la Humanidad, hecho que se espera
que se consiga en el 2018.
También
en Abderramán III tiene su origen los Reales
Alcázares
de Sevilla, un conjunto palatino amurallado que hoy día sigue
usándose como palacio. De la época islámica, actualmente solo se
conservan el Patio del Yeso, la Sala de la Justicia, el Patio del
Crucero (convertido después en los Baños de doña María de
Padilla), el Patio de la Casa de Contratación y las murallas que
rodean al conjunto monumental. Más adelante añadiremos las
aportaciones de la etapa medieval cristiana al conjunto.
Las
alcazabas
son
ciudadelas fortificadas que se edificaban en las los núcleos
urbanos y cuyas funciones eran servir de residencia al gobernador y
albergar tropas para defender el lugar. Las más importantes que se
conservan son:
-
La de Málaga se haya a las faldas del monte Gibralfaro, y su superficie actual es de 15.000 metros cuadrados, aunque llegó a ser del doble en su época de esplendor. Se empezó a construir en el siglo X pero tanto en época almorávide, como almohade y nazarí sufrió grandes modificaciones. Destaca por su doble amullaramiento y por la gran cantidad de torres y puertas fortificadas con las que cuenta. Quizás sea el monumento más emblemático de la ciudad de Málaga.
-
En
cuanto a la de Almería,
fue la mayor ciudadela construida en España por los musulmanes y,
gracias a su ubicación, no ha sido alterada por el desarrollo
urbano, lo que ha permitido que goce de un gran estado de
conservación. Tiene una sola puerta de acceso, que no es fácil
de ver por el gran tamaño de sus murallas (mas de 3 metros de
ancho y 5 de largo). Sus casi mil años de historia nos enseña
perfectamente como fue la evolución de la arquitectura árabe en
al Andalus. De su interior destaca el palacio de Al-Mutasin con
sus amplias estancias, su mezquita (convertida en iglesia) y sus
baños.
Y si hablamos de recintos defensivos, no podemos terminar sin citar, cuanto menos, tanto el castillo almohade de Almodóvar del Río, como las murallas de Sevilla, Córdoba, Málaga, Niebla, Carmona, Antequera o Granada.
Para el final dejamos a la Alhambra de Granada, sin duda, el gran monumento civil islámico construido en Andalucía. Sus casi 2,5 millones de visitas al año así lo atestiguan. Su construcción fue un intento tardío de realzar la grandeza de una monarquía nazarí. Estamos ante una ciudad palatina en la que se aúnaban funciones palaciegas, administrativas y domésticas, por lo que nos encontraremos con edificaciones tanto públicas como privadas dentro de ella, además de unas excelentes infraestructuras viarias e hidráulicas.
En
la decisión de Muhammad
I de
trasladar el palacio zirí
del
Albaicín a la colina de la Sabika se encuentra el germen de este
conjunto arquitectónico. En tiempos de este monarca se construye
la Alcazaba
y
se inicia el recinto amurallado. Ya con Muhammad
III se
levantó la Mezquita Mayor y un baño público anexo, dejando la
Alcazaba también solo para fines militares, ocupando el rey y su
familia el Palacio
del Portal.
El recinto adquiriría así ya cierta autonomía respecto a la
capital granadina.Pero será con Yusuf
I y
Muhammad
V cuando
el conjunto alcance por fin un carácter verdaderamente monumental.
Yusuf
I se
encargó de erigir el Palacio
de Comares,
el recinto más rico del conjunto, con un espectacular interior.
Otros
edificios de interés en la Alhambra son el Palacio
de los Abencerrajes y,
como no, el Generalife,
una alquería con funciones palatinas que destacaba por sus
jardines de gran originalidad.
Curiosidad
De
todos es sabido que las nuevas tecnologías nos permiten hoy día
hacer cosas que hace un tiempo no nos podríamos ni imaginar. Los
avances de estas se producen a un ritmo vertiginoso e influyen en
todos los aspectos de la vida, también en el ámbito del
patrimonio cultural y los monumentos históricos. Hoy vamos a
hablaros de una aplicación para dispositivos móviles que permite
visitar y conocer cómo eran algunos lugares emblemáticos de
nuestro pasado solo con usar su cámara.
El
nombre de la aplicación es VirTimePlace y, aunque está financiada
por el Ministerio de Cultura, es una creación del ingeniero
cordobés Juan Carlos Prieto. Funciona como un visor de realidad
virtual a partir de unas recreaciones en 3D que están basadas en
fuentes acreditadas por arquéologos e historiadores. Hasta el
momento su catálogo incorpora la visita a la Mezquita de Córdoba,
Medina Azahara, la Mérida y la Córdoba romanas pero en breve
añadirán el pasado medieval de Aguilar de la Frontera y seguro
que posteriormente más.
Es
una aplicación gratuita y está pensada para complementar la
visita de esos lugares. Mientras paseas por Medina Azahara puedes
ir enfocando con la cámara del móvil y viendo en la pantalla cómo
era ese lugar hace 1000 años. Gracias al GPS, el acelerómetro y
el giroscopio de tu teléfono podrás moverte a tu antojo por la
ciudad palatina como si nunca hubiera sido destruida.
La
arquitectura andalusí aportó los elementos más típicos del mundo
islámico (arcos, cubiertas y abundante ornamentación), pero también
incorporó algunos elementos hispanovisigodos, sobre todo en la
primera época (arco de herradura).
La
mezquita
es el edificio destinado a lugar de oración y reunión de la
comunidad islámica. Hemos visto varios ejemplos de mezquitas que son
patrimonio de Andalucía:-
Mezquita-catedral de Córdoba. Uno de los edificios más emblemáticos de Andalucía. Está declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio Cultural de la Humanidad (como parte del centro histórico de Córdoba).
-
Mezquita de Almonaster La Real en Huelva. la cual fue construida entre los siglos IX y X en el interior del Castillo del municipio.
-
Giralda
(alminar) y Patio
de los Naranjos
de la Gran Mezquita de Sevilla,
hoy convertida en la catedral gótica de la ciudad.
En
cuanto a la arquitectura no religiosa, estos son los monumentos que
hemos destacado a lo largo del apartado:
-
Complejo residencial de Medina Azahara. Recinto amurallado dividido en tres zonas que fue totalmente destruida por los almohades por ser excesivamente fastuosa para su concepción del Islam.
-
Reales Alcázares de Sevilla. Conjunto palatino amurallado que hoy día sigue usándose, entre otras cosas, como palacio.
-
Las alcazabas son ciudadelas fortificadas que se edificaban en las los núcleos urbanos y cuyas funciones eran servir de residencia al gobernador y albergar tropas para defender el lugar. Las más importantes que se conservan son la de Málaga y la de Almería.
-
Otros edificios defensivos: Torre del Oro y murallas de Sevilla, Córdoba, Málaga, Niebla, Carmona, Antequera o Granada.
-
La Alhambra de Granada.Es el gran monumento civil islámico construido en Andalucía.Estamos ante toda una ciudad palatina con funciones palaciegas, administrativas y domésticas.
1.3. Conjuntos y restos arqueológicos
A lo largo de los dos anteriores apartados hemos ido viendo la historia, las características y algunos ejemplos de los elementos patrimoniales de la prehistoria y el primer milenio a. C que conservamos en nuestra comunidad. Ahora nos vamos a centrar en esos conjuntos y restos arqueológicos que quizá ya hayamos citado antes, pero que queremos agrupar aquí para que veas que todo tiene un sentido global y unívoco con el que queremos subrayar la importancia de la protección de cualquier patriimonio que conservamos, especialmente uno tan frágil como el prehistórico o el de la antigüedad.
Para evitar ser reiterativos, todo lo que hayamos trabajado ya solo será mencionado, mientras que profundizaremos algo más en aquellos conjuntos que previamente solo citamos. Siguiendo el esquema de trabajo anterior, haremos un recorrido cronológico, desde la prehistoria hasta los íberos.
En cualquier caso, es importante que empecemos definiendo conjunto o yacimiento arqueológico. Esta definición nos servirá trambién para el apartado 2.3, en el que volveremos a ver este tipo de conjuuntos arqueológicos, aunque esta vez dedicados al patrimonio romano. Un conjunto, yacimiento o zona arqueológica es un espacio en el que se concentran restos arqueológicos (materiales, estructuras y restos medioambientales) en el que es evidente la actividad humana.
En el primer apartado hablamos de las primeras manifestaciones. Ahí desarrollamos, con bastante concreción, algunos de los yacimientos más importantes de nuestra comunidad de la prehistoria, sobre todo aquellas pinturas rupestres del paleolítico y, como no, la arquitectura megalítica que tanto desarrollo tuvo durante el neolítico y que nos ha dejado algunos de los mejores ejemplos de nuestro país.
En este sentido, sí queríamos volver sobre esta arquitectura megalítica, sobre todo a la ciudad de Antequera, cuyos dólmenes han sido incluidos en la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad el pasado 15 de julio del año 2016. El Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera está formado, como sabes, por los dólmenes de Menga, Viera y el Romeral, tres espectaculares construcciones megalíticas construidos entres los milenios V y IV (el del romeral es el más actual) y cuyas características puedes leer detenidamente en la presentación sobre el megalitismo que tienes en el apartado 1.1.
A continuación te dejamos un vídeo en el que puedes disfrutar y aprender sobre estas construcciones malagueñas.
Para saber más
Es cierto que los dólmenes de Antequera se han convertido en el gran referente megalítico de nuestra comunidad; tanto que la UNESCO, como hemos dicho, los ha incluido en su lista de Patrimonio de la Humanidad. Pero no son los únicos de los que podemos disfrutan en Andalucía. Hay otros ejemplos muy interesantes y de gran calidad, entre los que destacan los localizados en Valencina de la Concepción, en el Aljarafe sevillano o el Dolmen de Soto, en Trigueros, Huelva.
En el apartado anterior hicimos un recorrido por Tartessos con dos claves: su origen y su patrimonio centrándonos en algunos de los mejores ejemplos, como el famoso Tesoro del Carambolo y el Bronce Carriazo. Pero sabrás que también hay importantes yacimientos o conjuntos arqueológicos, sobre todo en Andalucía occidental, datadas en esta época y que pertenecen a esta cultura tartésica. A continuación hablaremos de los más destacados:
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Yacimiento de Asta Regia. Localizado a unos 10 kilómetros de Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz. Fue una fundación tartésica datada en torno al siglo VI a. C, aunque parece ser que los restos más antiguos de este yacimiento podrían datar incluso del IV milenio a. C y los que mejor podrían conservarse serían de época romana. Se situaba entre las desembocaduras de los ríos Guadalquivir y Guadalete, es decir, una zona inundable, por lo que es posible que algunos autores hablasen de ella como la famosa Atlántida.
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Yacimiento del Carambolo, Camas. Provincia de Sevilla. Es quizá el más conocido de los conjuntos de época tartésica porque en él se descubrió, como has visto, en 1958 el Tesoro del Carambolo. Recientemente, en abril de 2016, la Junta de Andalucía lo ha inscrito en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de zona arqueológica. Es una zona de casi 30 mil metros cuadraddos, situado en la parte alta del Cerro del Carambolo, en el que se incluyen todo el yacimiento con sus cinco fases de ocupación: desde el calcolítico (2500 - 1700 a. C) hasta la segunda mitad del siglo XX con la construcción del edificio de Tiro de pichón (en cuyas obras se encontró el Tesoro del Carambolo). De estas cinco fases, la que más importancia tuvo fue la tercera, la que se corresponde con este periodo tartésico del que hablamos. En esta fase, y en torno al siglo VIII a. C, parece ser que se construyó un importante santuario sobre el que se construyeron sucesivas edificaciones durante más de 200 años.
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Yacimiento de Tejada la Vieja, Escacena del campo. Provincia de Huelva. Relacionado, como no podía ser de otra forma, con la actividad minera, este asentamiento parece que tuvo su máximo desarrollo entre los siglos VIII y IV a. C. Lo más destacado son los restos de una muralla que pudo tener unos 4 metros de altura. Tras ella, se observa un trazado de calles de organización caótica pero muy bien delimitado, lo cual indica un desarrollo urbano de importancia. Fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2007.
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Necrópolis de la Joya, en la ciudad de Huelva. Esta necrópolis situado en pleno centro urbano de la capital onubense está formado por 19 tumbas excavadas en las que se hallaron (allá por los 60, cuando fue investigada) una diversidad y riqueza de materiales único en la provincia y quizá en Andalucía. Elementos en bronce, plata, oro, alabastro, marfi, huevos de avestruz..., formaban parte de los ajuares de estas tumbas, fechadas en época tartésica y que hablan bien a las claras de la capacidad económica y creativa de sus habitantes, con una íntima relación con oriente, especialemente con los fenicios. Las dos piezas más destacadas son dos jarros, el zoomorfo y el de decoración floral, ambos datados entre los siglos VIII y VII a. C y realizados en bronce.
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Yacimiento de Cerro Salomón, en Minas
de río tinto. Huelva. Estamos ante un poblado minero con una
cronología extensa, entre los siglos VIII - IV a. C. El
yacimiento ocupa la totalidad del cerro y gracias a sus
excavaciones sabemos que las viviendas, en algún caso parecidas a
los chozos de los pastores, eran de pizarra y arcilla
con paviimentos de barro e incluso de piedra. Lo más destacado de
este yacimiento tartésico, además de un esquema urbanístico
irregular y las características de las viviendas de las que hemos
hablado, son los restos aparecidos, entre los que destacan, como
no, objetos relacionados con el trabajo minero:
lámparas, fuelles..., así como un importante legado cerámico
trabajado tanto a mano como a torno.
Curiosidad
Ya sabes que el patrimonio forma parte de nuestro día a día, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. La prensa, sin ir más lejos, se preocupa bastante por él y no es raro que cuestiones ligadas al patrimonio aparezcan en las noticias del día. Sí, es cierto que suele ser a nivel local (a no ser que hablemos de cuestiones de gran calado como la inclusión de algún elemento patrimonial en el listado de la UNESCO), pero eso no quita que tenga su importancia y su trayectoria informativa.
El patrimonio de la antigüedad en este sentido no es menos, de modo que es relativamente habitual que los diferentes medios de comunicación se hagan eco de noticias vinculadas a la protección o difusión del patrimonio. Y para muestra, aquí tienes varios botones:
El Mundo haciendo público el abandono que sufría el yacimiento del Carambolo. Afortunadamente, su inclusión en el listado de Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz, ha hecho que su protección sea un hecho. Así lo recogió el Diario de Sevilla en su artículo de abril de 2016.
Sobre Asta Regia hay varios artículos. Ocurre que el yacimiento se encuentra en una finca privada y que, por el momento, salvo el propio ayuntamiento de Jerez parece que nadie se ha tomado en serio la necesidad de excavarlo e investigarlo. A este respecto hay varias noticias que se hacen eco de ello, una en el Diario de Jerez y otra en La voz del sur.
En enero de 2015, el Museo Metropolitano de Nueva York llevó a cabo una exposición titulada De Asiria a Iberia en los Albores de la Era Clásica. Para ello, el museo neoyorkino contó con algunas piezas provenientes de Andalucía, entre las que destacaban los dos jarros en bronce de la Necrópolis de la Joya. El periódico Huelva información, publicó una interesante noticia al respecto. Algo que hizo también la propia Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a través de su blog de noticias.
En cuanto a la época íbera son también muchos los yacimientos y restos que se conservan en nuestra comunidad. Aquí hablaremos de cuatro de los más destacados, los tres primeros localizados én la provincia de Jaén y el cuarto en la de Granada.
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Conjunto Arqueológico de Cástulo. Cástulo fue una importante ciudad íbera, capital de la región de Oretania, que está situado a apenas 5 kilómetros de Linares. Los restos más antiguos de este conjunto arqueológico parece que datan de finales del IV milenio, aunque su momento de máximo esplendor, antes de la llegada de los romanos, fue en su época íbera, entre los siglos VI y III a. C. Los restos íberos más interesantes de este conjunto son la muralla y un enterramiento, aunque ambas mantienen huella romana.
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Yacimiento de Cerrillo Blanco. Situado en Porcuna, provincia de Jaén, dio lugar a una de las colecciones escultóricas más interesantes de la época íbera. Lo que encontramos en este yacimiento es una necrópolis del siglo VII a. C que s emantuvo activa, al menos, tres siglos más. En dicha necrópolis es donde se enterraron allá por el siglo V el conjunto de esculturas íberas de Porcuna. En la actualidad, el yacimiento está cercado y algunas de sus tumbas se han visto afectadas por la erosión.
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Cámara sepulcral de Toya, situada en Peal del Becerro, también en la provincia de Jaén, fue declarada Monumento Artístico Histórico allá por el año 1918. Más que un conjunto arqueológico, lo que tenemos aquí es un espacio único, una cámara sepulcral de época íbera, fechada en torno al siglo V a. C, dividida en tres naves sin elementos decorativos más allá de dos espacios en una cada una de las naves laterales que servían para apoyar las cenizas de los difuntos.
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Zona Arqueológica de Cerro Cepero, en Baza, Granada. Hablamos de un asentamiento íbero situado sobre una elevación sobre el Arrollo de los Batanes. Abarca una cronología amplia y algunos de sus investigadores hablan de su posible identificación con la ciudad de Basti. En esta zona se incluiría el Cerro del Santuario, donde apareció la Dama de Baza.
Importante
Un conjunto, yacimiento o zona arqueológica es un espacio en el que se concentran restos arqueológicos (materiales, estructuras y restos medioambientales) en el que es evidente la actividad humana.
Los yacimientos arqueológicos más importantes del neolítico son los dólmenes, entre los que destacan, como no, el conjunto megalítico de Antequera.
De época tartésica conservamos algunos yacimientos muy interesantes. Quizá el más importante sea el del Carambolo, en Sevilla, aunuqe no podemos dejar atrás a otros como Asta Regia, en Jerez de la Frontera y el de Tejada la Vieja, en Escacena del Campo, Huelva.
En cuanto a los yacimientos íberos, los más importantes se encuentran en Jaén, entre los que destacan los de Cerrillo Blanco y Cástulo. Sin olvidar, claro, el granadino de Cerro Cepero, en las postrimerías de Baza, al norte de la provincia de Granada.
2. El patrimonio romano en Andalucía
Teniendo en cuenta que Roma llegó a los territorios que ahora forman parte de Andalucía a finales del siglo III a. C y que desapareció con la crisis del Imperio Romano allá por mediados del siglo V d. C, comprenderás que la influencia romana en Andalucía ha sido tremenda. Fueron más de 700 años de ocupación romana, así que imagina si el patrimonio que los romanos nos legaron es importante o no lo es.
No solo estuvieron 700 años, es que además, los romanos llevaron a cabo (como en todos los territorios que conquistaron y ocuparon) un proceso de aculturación de los pueblos nativos (en el caso andaluz de los íberos) por el que las costumbres, el lenguaje y los esquemas sociales, económicos y políticos propios fueron sustituidos por los que traían desde Italia. Hablamos del concepto de romanización, que es determinante para entender no solo el desarrollo del territorio ibérico, sino también su influencia posterior.
De todos modos, una cosa sí debes tener clara: la originalidad de las piezas patrimoniales romanas de Andalucía es escasa. Ya sabes que Roma impuso un sistema uniforme en todos los aspectos de la vida, y la estética y la constructiva tmabién lo fueron. Así, más allá de algunas piezas, sobre todo de las primeras, en la que se ve aún un rasgo más arcaizante, pocas diferencias estéticas, estilísitcas y estructurales hay entre un teatro construido en Córdoba y otro en la Península Itálica.
Curiosidad
Dos son los nombres que la actual Andalucía tuvo en época romana. Tras la victoria romana frente a los cartagineses, y el inicio de la conquista de la Peninsula Ibérica por parte de Roma, en el año 219 a. C, Hispania se divide en dos zonas: la Citerior y la Ulterior. Andalucía se corresponde básicamente con esta segunda provincia.
Casi 200 años después, el Emperador Augusto lleva a cabo una reforma territorial, dividiendo el territorio peninsular conquistado en tres provincias: Tarraconensis, Lusitania y Bética. Esta última, que recibe su nombre del río Betis, ocuparía los territorios actuales, aproximadamente, de Cádiz, Málaga, Sevilla, Córdoba, Granada, algo de Jaén y Almería.
De nuevo unos 200 años más tarde, Diocleciano hace una nueva división provincial creando cinco provincias: a las ya conocida, le suma la Gallaecia y la Cartaginensis. Esta última, casi no afecta al territorio bético, de modo que podemos decir, grosso modo, que durante más de 400 años, Andalucía era la provincia Bética
No podemos hacer un recorrido pormenorizado por cada uno de los yacimientos, museos y construcciones aún en pie que Roma nos legó. La cantidad es tal, afortundamente, que se haría inabarcable para una materia como esta. Pero sí vamos a hacerlo por los elementos más destacados, quizá más famosos y reconocibles de cuantos ocupan nuestra comunidad. A continuacion te ofrecemos algunos de estos ejemplos, tanto de patrimonio mueble como de patrimonio inmueble:
URBANISMO
El urbanismo para Roma era muy importante. Piensa en la necesidad de, primero, dar cobijo a sus ejércitos en sus largas y exitosas marchas y conquistas. Entenderás que un ejército tan numeroso llevaba además asociada una población "indirecta" que también requería de cobijo. Además, había que adaptar las ya existentes a las nuevas necesidades políticas y comerciales, y todo se hacía bajo una idea básicamente pragmática, utilitaria que facilitara la comunicación y los accesos. Por ello, casi todas las nuevas urbes construidas o adaptadas mantienen ese trazado hipodámico o en damero tan propio de la cultura romana.
Así, tenemos ciudades que se construyen nuevas, ex profeso, como Baelo Claudia; otras que se construyen sobre una ya existente, como Corduba; y otras que lo hacen yustapuestas a otra anterior, como Gades.
Es evidente que, en general, no es posible observar restos directos de este tipo de patrimonio inmueble; pero también lo es que muchas de las estructuras viarias de las poblaciones de nuestra comunidad actualmente son las mismas que los romanos fundaron o adpotaron. En la imagen tienes una superposición del plano de la actual Córdoba sobre la Corduba romana. Otro ejemplo es el de la ciudad de Sevilla, en la que el cardo y el decumano todavía son calles que forman parte de la ciudad.
ARQUITECTURA
El patrimonio inmueble romano del que disfrutamos en nuestra comunidad es importante tanto en número como en calidad y son conjuntos muy a tener en cuenta para el global de nuestro patrimonio. Este, muestra algunas de las características de toda la arquitectura romana:
Su pragmatismo, esto es, su capacidad para hacerlo funcional y práctico, como podemos ver en las calzadas, las necrópolis y los puentes.
Su relación con la estética griega, como podemos ver en templos y teatros
La importancia de la "vida social", de ahí la existencia de termas, teatros, anfiteatros, foros...
Ya decíamos antes que todas las provincias andaluzas tienen restos de esta época. Para no sobrecargar demasaido este texto, te proponemos una presentación en la que incluimos los restos arquitectónicos más interesantes de cada provincia con alguna explicación que te ayude a entender mejor la trascedencia que ha tenido para el patrimonio andaluz. Algunos de ellos forman parte de nuestro imaginario colectivo, como el Puente Romano de Córdoba o el Anfiteatro de Itálica. Otros quizá estén más escondidos o sean algo más desconocidos.
ESCULTURAS
Al igual que ocurría con la arquitectura, la escultura romana, que forma parte del conjunto de bienes muebles del patrimonio romano andaluz, tiene unos rasgos prácticamente idénticos a lo largo y ancho de su territorio, tanto en su época republicana como en la imperial. Ocurre, además, que en el caso de la escultura, la estética está íntimamente relacionada con la griega. No en vano, y como sabes, casi todas las piezas griegas que han llegado a nosotros son copias romanas de originales griegos. Así, tenemos una estética similar, aunque, eso sí, un carácter diferente. La escultura romana, por ejemplo, se va a especializar en dos cuestiones: relieves conmemorativos y retratos. Y ejemplos de ello también han llegado a la actualidad, formando parte de nuestro patrimonio y algo que podemos observar y disfrutar en casi todos los museos arqueológicos de la comunidad andaluza.
Podemos dividir las esculturas romanas en la Bética en tres tipos:
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Relieves sobre sarcófagos. En Berja tenemos el sarcífago de Berja, con relieves cristianos fechado a mediados del siglo IV a. C. También encontramos uno en el Museo Arqueológico de Córdoba, igualmente con relieves cristianos y fechados en el siglo IV d. C.
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Retratos y esculturas de cuerpo entero: En Itálica es donde quizá aparecieran las piezas más destacadas. Entre ellas, las más importantes son el Trajano de Itálica, fechada en el siglo II d. C en la que el emperador aparece divinizado , desnudo, en actitud heroica y con un manto en el hombro. Tambén tenemos la escultura de Mercurio, también de época adrianea (primera mitad del siglo II d. C) en la que el dios aparece desnudo, con una clámide sobre el cuello y adelantando un pie.
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Bustos, que encontramos repartidos por todos los museos arqueológicos de Andalucía. Estos bustos, en ocasiones son elementos que se han desgajado de la pieza completa de cuerpo entero. En otras ocasiones esto no es así y los bustos fueron esculpidos así ex profeso. Hay que tener en cuenta, además, que en ocasiones, estos bustos son, en realidad, retratos de personalidades importantes de la Bética del momento. Son cientos los ejemplos que tenemos alojados en nuestros museos arqueológicos, pero aquí nos centraremos en tres: el retrato de Adriano de Itáica (recuerda que Adriano, como su antecesor Trajano, nació en Itálica); el retrato femenino de Itálica y la Fortuna Torreada, también de la misma localidad. Las tres se encuentran en el museo arqueológico sevillano.
Para saber más
Son muchos los yacimientos que hay en Andalucía de época romana. Quizá uno de los más llamativos, por su originalidad sea el de la Necrópolis de Carmo (la actual Carmona).
Si quieres saber algo más sobre él, dedícale 4 minutos a ver el siguiente vídeo de Canal Sur. Merece la pena.
Curiosidad
Corría el año 1991 y Andalucía veía como una de las infraestructuras más importantes de nuestro país se construía en su territorio: la construcción de AVE que uniría las capitales de Madrid y Sevilla haciendo parada por Córdoba. Hasta aquí todo bien: se trataba de modernizar la región y esta era una vía (valga la conexión) muy importante. Pero este tipo de infraestructuras, por sus costes, sus dimensiones y su trascendencia suelen tener problemas. Uno de los cuales afectó directamente al patrimonio inmueble romano del que podíamos disfrutar en nuestra comunidad: el yacimiento de Cercadillas, en la capital cordobesa fue destrozado, provocando pérdidas irreparables, entre ellas, los restos de un anfiteatro romano.
El Diario de Córdoba se hacía eco de un informe que el departamento de Arqueología de la facultad de Filosofía y Letras había enviado a las instituciones cordobesas en mayo de 1991. El texto hablaba, ni más ni menos que de "una pérdida lamentable e irrecuperable".
En fin, como ves, no hace demasiado de esto. El patrimonio vive en constante peligro por situaciones como esta, en la que la incapacida, el desconocimiento o irresponsabilidad, provocaron daños irreparables en un yacimiento de especial importancia y que tenía más de 20 siglos de antigüedad.
Importante
Durante más de 700 años, Roma impuso en la Bética su cultura, su lengua y sus instituciones. De ahí que su legado sea tremendamente importante para nuestra comunidad. Y cuando hablamos de legado hemos de incluir, por supuesto, su patrimonio, tanto mueble como inmueble.
El patrimonio inmueble lo podemos dividir en dos:
Urbanístico: la construcción de ciudades ex professo o la adaptación de las antiguas a las nuevas necesidades son una constante. Entre ellas destacan ciudades como Baelo Claudia o la propia Corduba.
Arquitectónico: la arquitectura romana es eminentemente práctica en el que lo que importa es, por encima de todo, su función. En Andalucía destacan construcciones de infraestructuras tales como el puente romano de Córdoba o el Acueducto de Almuñecar, pero también construcciones religiosas, como el templo de la capital cordobesa.
El patrimonio mueble lo podemos centrar en la escultura, aunque ejemplos también en artes decorativas que son muy interesantes, especialmente en vídrio o cerámica. Las piezas escultóricas más destacadas que tenemos son relieves (sobre todo sarcófagos del siglo IV d. C), esculturas de cuerpo entero (como las del siglo II d. C de Itálica) o los bustos, tanto religiosos (Fortuna torreada) como de retratos.
2.2. Conjuntos y restos arqueológicos
En el apartado anterior hicimos referencia al patrimonio mueble e inmueble que Roma ha legado a nuestra comunidad.
Del primero tenemos los mejores ejemplos en nuestros museos arqueológicos, en los que esculturas y mosaicos reflejan la calidad de las creaciones de la Bética en los más de 700 años de presencial romana. Algunas de estas piezas también se encuentran en colecciones privadas, lo cual dificulta y en algunos casos imposibilita su disfrute. Es una pena, pero durante muchos años, los yacimientos arqueológicos de cualqiuer época no disfrutaban de protección alguna, o la que tenían era demasiado laxa. Así, muchos de ellos fueron esquilmados y ahora las piezas que no se han recuperado, permanecen invisitbles para el público.
Sea como sea, en este apartado vamos a analizar de forma más pormenorizada algunos de los conjuntos arqueológicos más importantes que la dominación romana dejó en nuestra comunidad. Ya viste en el apartado anterior que restos como tal hay en todas nuestras provincias. Aquí, nos limitaremos a esos grandes conjuntos que hoy, a pesar de los destrozos y las sustracciones del pasado, siguen siendo ejemplo de la cultura romana en el mundo.
CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE BAELO CLAUDIA.
Como sabes, Baelo Claudia se encuentra en Bolonia, provincia de Cádiz, a unos 20 kilómetros de Tarifa. Estamos ante uno de los conjuntos romanos más importantes de España. El enclave, casi a la orilla del mar, fue elegido por los romanos por ser un punto estratégico en el comercio, sobre todo con el norte de África. Sus fuentes de riqueza, además de este comercio, llegó de la mano del mar: pesca, salazones y fabricación del famoso garum. Durante los tres siglos que van desde el I a. C hasta el II d. C, Baelo Claudia conoce su momento de mayor importancia. Parece ser que un maremoto acabó con parte de la ciudad.
El conjunto arqueológico posee algunos restos francamente interesantes. Los más destacados son:
La muralla: tenía más de 40 torres de vigía y de la que se conservan aún las puertas principales. Los restos mejor conservador llegan a los 4m de altura y en origen debía tener cerca de un kilómetro y medio de diámetro. Curiosamente no parece una muralla con un carácter claramente defensivo ya que su grosor apenas era de 1 metro. Es posible que fuera una cuestión más estética o de prestigio exterior.
La basílica: de casi 40 metros de largo servía como palacio de justicia y de administración de la ciudad. Es el segundo edificio en dimensiones de Baelo Claudia y es, posiblemente, la basílica romana mejor conservada de las que hay en nuestro país. TEnía una planta rectangular y un espacio central rodeado de columnas.
La factoría de salazones y del garum: se situaba en el barrio más al sur de la localidad y llegó a tener una importancia notable, con una capacidad productiva que llegó a los 90m3.
El teatro: construido en el siglo I d. C. Llegó a tener un aforo para 2000 personas, lo cual dice mucho tanto de la importancia del teatro como de la propia localidad gaditana. Se construyó sobre una pendiente, lo cual permitió asentar bien el graderío.
Curiosidad
Seguro que algún verano has escuchado en las noticias o leído en algún sitio que tal o cual teatro romano está organizando un festival de teatro clásico en el que se aprovechan los teatros de época romana para representarlos allí. Pues en Andalucía tenemos varios ejemplos de dichos festivales con mucho éxito. Tanto, que ya se han convertido en una cita común y casi obligada para los amantes del teatro clásico.
Lo cierto es que es una oportunidad sin parangón. Poder disfrutar de los clásicos griegos y romanos en sus lugares de representación originales, es una suerte de la que muchas veces no somos conscientes.
¿Suponen un peligro para el patrimonio que ocupan? Sí, claro, lo supondrían, pero estos ciclos o festivales se hacen siempre en coordinación con el organismo encargado de velar por el patrimonio andaluz, de modo que todo lo que se haga sea con el mayor de los cuidados y cariños posibles. Y creednos cuando os decimos que así es.
Aquí tienes un ejemplo de la publicidad para el ciclo de teatro clásico de Baelo Claudia que se celebra, como no, en el teatro de la localidad gaditana. Si no has estado nunca, no te lo pierdas.
CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE ITÁLICA.
Situado justo al lado de Santiponce, en la provincia de Sevilla, estamos ante uno de los municipios más importantes de la Bética romana. Fue fundada pronto, en el 206 a. C, lo que la convierte en la primera ciudad fundada por Roma, no solo en la Península Ibérica, sino fuera del territorio italiano. Eso sí, hemos de indicar, que lo que ahora mismo es ese Conjunto Arqueológico de Itálica, se corresponde con una expansión hacia el norte que se desarrolló durante el siglo II d. C. La Itálica original se encuentra bajo el casco urbano de la localidad de Santiponce.
La ciudad de Itálica llegó a tener un gran reconocimiento a nivel imperial. No en vano, vio como en sus casas nacieron hasta tres emperadores: Trajano, Adriano y Teodosio I el Grande
Los elementos más destacados de esta nova urbs son:
La muralla: Se comenzaron a construir en el siglo I a. C y llegaron a su máxima extensión 300 años después, llegando a casi 3 kilómetros de recorrido. No queda mucho de ella: un torreón y parte de un lienzo de muralla.
El anfiteatro: Fue construido entre los años 117 y 138 d. C, con una capacidad para unos 25000 espectadores, lo que lo convertía en uno de los más grandes de todo el Imperio Romano. Tenía un gradería triple, del que apenas se conserva el primero. Bajo el suelo demadera había (y aún se mantiene) una interesante sucesión de corredores y salas que servían para la organización de los eventos propios del anfiteatro.
El teatro: De importantes dimensiones (se habla de hasta 3000 personas de aforo), este teatro respeta los elementos básicos de los teatros romanos: cávea, orchestra, scenarium, púlpitum... PArece ser que casi todo el espacio estaba cubierto por placas de mármol, lo que habla a las claras de la importancia de esta construcción. Desgraciadamente, como ocurrió con casi todas las piezas de este conjuto, gran parte de las esculturas que la decoraban fueron sustraídas durante años. En 2012 terminaron las obras de la última restauración del teatro.
Las termas: Son dos los conjutos termales que podemos disfrutar en este conjunto arqueológico: las menores, de época de Trajano y con una extensión de unos 1500m2, y las mayores, de época de Adriano y con una extensión que multiplicaba 20 las dimensiones de las primeras. Disponía de las mismas estancias que este tipo de edificios en todo el Imperio: frigidarium, tepidarium, caldarium, natatio, gimnasio y los hornos para calentar el agua.
Hay más elementos llamativos, sobre todo villas. No olvides que Itálica funcionó durante años como una ciudad residencial, de ahí que los restos de las domus romanas sean importantes. Entre ellas destacan la Casa de los Pájaros o la del Planetario.
CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE ACINIPO.
Acinipo era una población de cierta importancia que llegó a tener casi 5000 habitantes en su momento de mayor esplendor. Si no te suena, seguro que sí lo hace el municipio actual cerca del que se construyó: Ronda, de la que dista menos de 20 kilómetros. De hecho, Acinipo es conocida comunmente como Ronda la Vieja.
Deciamos que fue un municipio de cierta importancia por su buena localización, protegida por su altitud (a 999 metros de altitud) y por sus comunicaciones con otras localidades romanas. Es por ello por lo que lel conjunto arqueológico tiene un nivel importante y mantiene restos monumentales que son de gran interés. Los más destacados son:
El teatro: Es el edifcio mejor conservado de este conjunto arqueológico, considerado uno de los más antiguos y mejor conservados de la Península Ibérica. El graderío se situó sobre una pendiente, lo que permitió aprovechar la colina para apoyar la estructura y para excavarla para crear los vomitorios y corredores. Lo que más impresiona es el edificio que se sitúa al frente de la scena: el fronscaenium, todo un lienzo de muro con tres puertas, siguiendo el esquema clásico griego.
Las termas: Hablamos de unas termas de gran extensión (se habla de casi 500m2) seguramente relacionadas con el foro de la ciudad (del que aún quedan algunos restos, por cierto). Las termas organizaban sus piscinas (recuerda: tepidarium, caldarium y figidarium) en escalones, aprovechando la pendiente del marco natural. Además, tenía una estancia central rodeada de columnas: la palestra, en la que los habitantes de Acinipo hacían ejercicios de diferentes tipos. Parece ser que están fechadas en torno al S. I d. C y que dejaron de funcionar en el siglo III d. C.
Las necrópolis: aparecen extramuros y son dos, una al noreste y otra al sur de la ciudad de Acinipo. La situada al sur es quizá la más importante y, al igual que las termas, aparecen construidas en terrazas artificiales.
CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE MUNIGUA
Este conjunto arqueológico se encuentra al norte de la provincia de Sevilla, en la localidad de Villanueva del Río y Minas, en Sierra Morena. Su pronto descubrimiento (a finales del siglo XVIII) permitió que fuera pronto incluido en la lista de BIC, allá por 1931, lo cual le confiere un valor más que interesante.
Los primeros restos romanos datan de época de Augusto, a finales del siglo I a. C y se mantuvo operativo hasta el siglo VIII, si bien su momento de máximo esplender es del siglo II d. C, ligado, como no a la extracción y fundición de hierro. De este momento de mayor esplendor es de cuando corresponden la mayoría de los restos que hoy podemos observar y que formar una parte determinante del patrimonio romano de la bética.
El Santuario: Es el edificio más importante del conjunto arqueológico y uno de los más destacados de la Bética romana. Curiosamente, se ha hablado siempre de forma popular de este edificio como del "Castillo de Mulva", aunque, evidentemente, no era un castillo. Construido en terrazas dominaba la ciudad desde la cima del cerro, se accedía a él a través de sendas rampas. Destacan los recios muros perimetrales del santuario. Uno de ellos tenía, además, unos contrafuertes exteriores que se elevan sobre la pendiente del cerro. La planta del edificio, que sigue los esquemas helenísiticos es simétrica con patios y galerías laterales, con una exedra central que hacía las funciones de atrio o patio.
El Templo tetrástilo: Está situado en la terraza media del conjunto. Es un templo con un pórtico de cuatro columnas (de ahí lo de tetrástilo; tetra = cuatro) sobre un podio del que se conserva la parte inferior de los muros. Está fechado en el siglo II (como la mayoría de las construcciones que se conservan en este conjunto). Estaba recubierto por placas de mármol.
El Foro: Situado en la terraza inferior, hablamos de una plaza cuadrada no muy grande, rodeada por un pórtico tras el cual se situaban diferentes edificios; en el centro se situaba un pequeño templo elevado sobre podio. En torno a él se situaban edificios como la Curia o la Basílica, aunque no quedan muchos restos de ellos. Había también un tabularium, que no era otra cosa que el archivo de la ciudad.
Las termas: Se situaban al norte del foro y también en la terraza inferior. Era un edificio de pequeñas dimensiones y planta rectagular que poseía la estructura típica de las termas romanas.
Para saber más
Munigua, como ya sabes, situado en el municipio sevillano de Villanueva del Río y Minas, ofrece todo un conjunto arqueológico de enorme interés. Si quieres hacer un recorrido completo por sus espacio, restos y construcciones, dedica los próximnos nueve minutos al siguiente vídeo. Merece la pena, sobre todo porque de cada resto hace una recreación digital de modo que te puedes hacer a la idea perfectamnte de cómo eran los eficios.
Importante
Los conjuntos arqueológicos andaluces que mejor representan el patrimonio andaluz de esta época son:
Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, en Bolonia, Cádiz. Su cercanía al mar le hacía ser un centro de comercio importante, sobre todo con el norte de África. Sus elementos más llamativos son: la muralla, el teatro, la basílica, y la fábrica de salazones y garum.
Conjunto Arqueológico de Itálica, en la localidad de Santiponce, Sevilla. Fue fundada al inicio de la conquista romana, siendo la primera ciudad fundada por Roma en la Península. Sus construcciones más importantes son: el anfiteatro, el teatro, las termas y la muralla.
Conjunto Arqueológico de Acinipo, cerca de la actual Ronda. Con una buena red de comunicaciones, fue un municipio de cierta importancia sobre todo entre los siglos I y II d. C. Los edificios más destacados de este conjunto son: el teatro, las termas y la necrópolis.
Conjunto Arqueológico de Munigua, localizado en Villanueva del Rñio y Minas, al norte de la provincia de Sevilla. Fue descubierto a finales del XVIII, lo cual le confirió una pronta protección y reconocimiento. Sus restos más importantes son: sobre todo el santuario, pero también el templo tetrástilo, el foro y las termas.
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WEBGRAFÍA
Paula
Teruel López
Paula
Méndez España
Miguel
Pacheco Daza
Mireia
Quintana Gallego
Andrea
Velasco Pérez
Víctor
Triviño Segado
1º
Bachillerato B.